tú y yo éramos dos caras de la misma moneda,
dos extraños con besos cosidos a las vértebras.
dos extraños con besos cosidos a las vértebras.
y no te miento si te digo que ahora todo es un desastre, que no dejo no quiero que en mi vida entre nadie.
¿Dónde están los besos que nos prometimos, los abrazos, los "te quiero" de bolsillo?
Y no te miento si digo que sin ti, todo es como un puto domingo.
Y es que yo siempre fui de dejarte huellas en tu espalda más que cicatrices, de trazar un mapa directo a tus matices. Y por si no soy la primera de otras tantas muchas cosas, al menos déjame ser la primera que ponga versos en tu boca. Necesito repasar la física de tu carne con la lengua de mi boca, que juntos dibujemos la geografía de tu ropa.
Y qué sabe la gente de la vida si no han visto tu sonrisa reflejada en mis pupilas.
Si no sienten el temblor de mis rodillas cada vez que tú caminas.
Y soy tan desobediente como un adolescente cuando me pides que me aleje, pero es tengo manos y pies atados a las profundidades de tu vientre.
Y es cierto que a veces la vida se nos hace cuesta arriba, pero no hay nada más bonito que ver juntos las vistas.
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