Me va a explotar la cabeza. No logro entender lo que siento, lo que quiero o lo que pienso.
Es como si mi corazón hubiera impuesto una dictadura de sentimientos, y me fuera imposible hablar con la razón.
No quiero que te vayas. Quiero que te vayas. No quiero que te vayas, ah, espera, sí quiero que te vayas, o quizás no...
Quiero que te vayas porque confío en ti, porque sé que va a ser una de las experiencias más grandes de tu vida, porque sé que es una de las mejores cosas que te puede pasar en la vida, y porque me sentiría la persona más mísera del mundo si te lo impido.
Pero por otra parte te amo, y tengo miedo de que te vayas, de que durante cuatro meses no estés al otro lado de mi cama, que no te pueda abrazar, ni besarte, ni acariciar tu pelo, y entonces siento que se me hace todo un poco más pequeño, y me duele muchísimo el corazón.
Porque me siento mezquina, por ponerte en esta situación, por no ser capaz de sonreírte y desearte de buena gana que sea el tiempo más maravilloso de tu vida, pero es que de verdad, que me duele en el alma que te vayas. Y aún así me duermo buscando razones por las que no perder la calma, por las que sentirme tranquila, y segura, y aunque las encuentro, al cabo de un par de horas me vuelve la inseguridad de nuevo.
Pero por si fuera poco, me siento manipuladora, siento que te estoy chantajeando, que te estoy haciéndolo pasar mal y que tú no tienes la culpa, y entonces me siento aún un poco peor.
¿Es esto de verdad querer? Porque en situaciones como esta, siento que no te quiero lo suficiente, o al menos de la mejor manera posible, y eso me duele muchísimo. Ojalá supiera quererte como te mereces que te quieran , porque eres lo más maravilloso que ha pasado en mi vida, y la persona que más quiero, pero no tengo que necesitarte, debo quererte sin amarrarte, y para hacer eso, tengo que dejar que te vayas, y aprender a vivir sin ti durante este tiempo. El problema está en que me da pánico pensar en esos cuatro meses sin ti, así que no sé de donde voy a sacar la fuerza necesaria para poder ser fuerte y sobrellevarlo. Porque quiero ser mejor persona, y quiero ser alguien con el que puedas ser feliz.
Y mientras todo esto gira en mi cabeza yo solo puedo llorar y llorar, porque si lloro, al menos me siento mejor. Y si al menos estuvieras aquí, me abrazaras, me dijeras que me quieres y que todo va a salir bien, todo sería un poco más fácil.
Es como si mi corazón hubiera impuesto una dictadura de sentimientos, y me fuera imposible hablar con la razón.
No quiero que te vayas. Quiero que te vayas. No quiero que te vayas, ah, espera, sí quiero que te vayas, o quizás no...
Quiero que te vayas porque confío en ti, porque sé que va a ser una de las experiencias más grandes de tu vida, porque sé que es una de las mejores cosas que te puede pasar en la vida, y porque me sentiría la persona más mísera del mundo si te lo impido.
Pero por otra parte te amo, y tengo miedo de que te vayas, de que durante cuatro meses no estés al otro lado de mi cama, que no te pueda abrazar, ni besarte, ni acariciar tu pelo, y entonces siento que se me hace todo un poco más pequeño, y me duele muchísimo el corazón.
Porque me siento mezquina, por ponerte en esta situación, por no ser capaz de sonreírte y desearte de buena gana que sea el tiempo más maravilloso de tu vida, pero es que de verdad, que me duele en el alma que te vayas. Y aún así me duermo buscando razones por las que no perder la calma, por las que sentirme tranquila, y segura, y aunque las encuentro, al cabo de un par de horas me vuelve la inseguridad de nuevo.
Pero por si fuera poco, me siento manipuladora, siento que te estoy chantajeando, que te estoy haciéndolo pasar mal y que tú no tienes la culpa, y entonces me siento aún un poco peor.
¿Es esto de verdad querer? Porque en situaciones como esta, siento que no te quiero lo suficiente, o al menos de la mejor manera posible, y eso me duele muchísimo. Ojalá supiera quererte como te mereces que te quieran , porque eres lo más maravilloso que ha pasado en mi vida, y la persona que más quiero, pero no tengo que necesitarte, debo quererte sin amarrarte, y para hacer eso, tengo que dejar que te vayas, y aprender a vivir sin ti durante este tiempo. El problema está en que me da pánico pensar en esos cuatro meses sin ti, así que no sé de donde voy a sacar la fuerza necesaria para poder ser fuerte y sobrellevarlo. Porque quiero ser mejor persona, y quiero ser alguien con el que puedas ser feliz.
Y mientras todo esto gira en mi cabeza yo solo puedo llorar y llorar, porque si lloro, al menos me siento mejor. Y si al menos estuvieras aquí, me abrazaras, me dijeras que me quieres y que todo va a salir bien, todo sería un poco más fácil.
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