Juro por dios que habrá un día en el que no vuelva a pisar eso que se supone que tengo que llamar hogar.
Me iré, recogeré todos y cada uno de mis recuerdos, de mis buenos momentos, y no volveré a entrar por la puerta. No tendré que volver a soportarlas, y entonces, puede que solo entonces, conozca lo que es una familia de verdad.

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