domingo, 29 de junio de 2014

Juliet.

Al igual que en una partida de cartas, cada vez que leemos un libro entregamos un poquito de nosotros mismos a cambio de que se nos revelen todos sus secretos.
No puedes evitar hacer tuyos sus sentimientos, sus miedos, sus pasiones.
Y cuando, casi por una fuerza inexorable, cierras su tapa, te inunda esa tristeza que sólo se da en las despedidas. 
Porque así son sus historias, esa es la magia que contienen los libros. Te entregan todo en un breve instante para dejarte el regusto agridulce en los labios.



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