Durante estas últimas semanas me he sentido perdida.
Ni siquiera alcanzaba a encontrar el vacío de mi epicentro existencial.
Me debatía entre lo que quería, escondido en lo más recóndito y profundo de mis entrañas y lo que debía hacer. No llegaba a entender que el único fantasma que me atormentaba era mi propio miedo a dejarme atrás. Tiendo a ser autodestructiva, aún más si soy yo la protagonista. Pero sobre todo, soy egoísta, y también demasiado lista.
Sabía que me hacía daño a mi misma, y también a los que me querían.
Pero me había vuelto adicta.
Ahora es tiempo de enfrentarnos a nuestros miedos, detener las cosas cuando aún hay tiempo, y sobre todo, no morir en el intento.
Ni siquiera alcanzaba a encontrar el vacío de mi epicentro existencial.
Me debatía entre lo que quería, escondido en lo más recóndito y profundo de mis entrañas y lo que debía hacer. No llegaba a entender que el único fantasma que me atormentaba era mi propio miedo a dejarme atrás. Tiendo a ser autodestructiva, aún más si soy yo la protagonista. Pero sobre todo, soy egoísta, y también demasiado lista.
Sabía que me hacía daño a mi misma, y también a los que me querían.
Pero me había vuelto adicta.
Ahora es tiempo de enfrentarnos a nuestros miedos, detener las cosas cuando aún hay tiempo, y sobre todo, no morir en el intento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario