En el transcurso de estas semanas me he dado cuenta de lo inestable que es nuestra vida.
Como nuestra seguridad, nuestra felicidad, depende en bastantes ocasiones de unas simples palabras.
Frases como: "Me voy de la ciudad" "Me han concedido una beca a un país extranjero", pueden provocar en ti reacciones insospechadas. Miedo, ansiedad, angustia, abandono, tristeza...
Y a día de hoy, en pleno siglo XXI, el único remedio infalible, el único antídoto consiste en oír lo que queremos escuchar, sólo eso nos devuelve a la calma.
¿Y aún así seguimos dudando de la fuerza de las palabras? ¿No es acaso Magia?
Como nuestra seguridad, nuestra felicidad, depende en bastantes ocasiones de unas simples palabras.
Frases como: "Me voy de la ciudad" "Me han concedido una beca a un país extranjero", pueden provocar en ti reacciones insospechadas. Miedo, ansiedad, angustia, abandono, tristeza...
Y a día de hoy, en pleno siglo XXI, el único remedio infalible, el único antídoto consiste en oír lo que queremos escuchar, sólo eso nos devuelve a la calma.
¿Y aún así seguimos dudando de la fuerza de las palabras? ¿No es acaso Magia?

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