Hacía tiempo que no escuchaba ese sonido que me resultaba tan familiar.
La televisión encendida, mientras que emitían un partido de fútbol.
casi me ha parecido ver a mi padre, tumbado en el sofá, con su cigarro en el cenicero, y algo de picar encima de la mesa.
Y ahora me doy cuenta cuantas noches desperdicié, cuantos días podría haber estado a su lado, porque, por mucho que sepa que no he perdido a mi padre, que el no está a mas de 50 minutos en tren, nadie jamás podrá devolverme los besos antes de ir a dormir, ni las tardes enteras jugando a videojuegos, ni siquiera los momentos en los que me enfadaba con él y le gritaba.
¿Donde están todos los momentos que me robaron?
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