domingo, 11 de marzo de 2012

Ojalá todo fuera distinto.

Hacía tiempo que no escuchaba ese sonido que me resultaba tan familiar.
La televisión encendida, mientras que emitían un partido de fútbol.
casi me ha parecido ver a mi padre, tumbado en el sofá, con su cigarro en el cenicero, y algo de picar encima de la mesa.
Y ahora me doy cuenta cuantas noches desperdicié, cuantos días podría haber estado a su lado, porque, por mucho que sepa que no he perdido a mi padre, que el no está a mas de 50 minutos en tren, nadie jamás podrá devolverme los besos antes de ir a dormir, ni las tardes enteras jugando a videojuegos, ni siquiera los momentos en los que me enfadaba con él y le gritaba.
¿Donde están  todos los momentos que me robaron?

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