sábado, 15 de octubre de 2011

M.


















Sigo recordando esas tardes de miradas furtivas, de sonrisas cómplices, 
de manos inexpertas..., esas noches en las que yo jugaba a encontrarte, y en las que 
tú te dejabas encontrar.
Horas repletas de besos, besos sin condiciones, sin límites, sin presiones,
sin promesas, solo besos. Besos hambrientos, besos con ganas de devorar.

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