Porque por mucho que uno busque la felicidad, a veces, se nos es arrebatada sin pedirnos permiso...y sin darnos cuenta, jugamos a un juego de niños...
-un...dos...tres...¿Donde guardas mi felicidad?...cuatro...cinco...seis..
Devuelveme a la noche, allí donde los rayos del sol no puedan alcanzarme...
-un...dos...tres...¿Donde guardas mi felicidad?...cuatro...cinco...seis..
Devuelveme a la noche, allí donde los rayos del sol no puedan alcanzarme...

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